La reforma impositiva sería muy gradual y a 5 años

Según informa El Cronista (27/7), la reforma impositiva, una de las medidas más reclamadas por vastos sectores para bajar la alta presion fiscal argentina (hoy del 33% del PIB), será abordado después de las elecciones de octubre, pero será muy gradual y a 5 años dado el alto déficit fiscal que limita el financiamiento. Según los lineamientos que se habrían consensuado en el Gobierno y en el equipo económico, hay ya un borrador en manos del presidente Macri.

“No esperen bajas sustanciales de impuestos porque no podemos hacer mucho con el déficit fiscal que tenemos”, anticipó un funcionario que trabaja en la reforma. Además, casi no tendrá impacto en 2018 y se espera una larga y ardua discusión en el Parlamento. Apuntará a favorecer el empleo y la inversión y será neutra, es decir que las bajas de gravámenes serán compensadas por el aumento de otros o la aplicación de nuevos tributos. “Nuestro objetivo número uno es bajar la inflación y el segundo, reducir el déficit este año llegará a 6% del PBI para poder tener financiamiento. Eso no es compatible con bajar impuestos en el corto plazo”, manifestó.

Entre los principales cambios, se prevé:

  • mantener el “impusto al cheque”, pero permitiendo tomarlo acuenta de Ganancias por medio de un esquema gradual en 5 etapas (el primer año se podría descontar hasta 20% y así sucesivamente);
  • en Ganancias, siguiendo los lineamientos de la Ley Pyme, las empresas que reinviertan sus utilidades pagarán menos de este impuesto o directamente no pagarán;
  • para la renta financiera el Gobierno está pensando en gravar los intereses de las personas físicas (renta de los plazos fijos, pero no la de los bonos, que hoy tampoco está gravado);
  • no está pensando en bajar el IVA, ni siquiera para los productos de primera necesidad como impulsa el massismo, aunque se buscará evitar las fuertes distorsiones que hoy existen entre distintos alimentos (algunos están exentos, otros pagan 10,5% y otros 21%);
  • para Ingresos brutos están pensando en una especie de Pacto Federal en el que los gobernadores se comprometan a reducirlos a cambio de concesiones que haga la Nación, como por ejemplo renovación de deudas, mayores fondos para obra pública, entre otras (Cronista, 26.7).